Cómo crear tus propios tranquilizadores

Cómo crear tus propios tranquilizadores es lo que te voy a ayudar a descubrir en este nuevo artículo fruto de la lectura del capítulo número 12 del libro Psico-Cibernética escrita por el Dr. Maxwell Maltz.

 

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Cómo crear tus propios tranquilizadores
Cómo crear tus propios tranquilizadores

Antes de explicarte cómo crear tus propios tranquilizadores, quiero recordarte que existen drogas y fármacos con efectos tranquilizadores y que lo son, porque evitan la reacción indeseable del individuo que las toma, es decir, nerviosismo, fobias, sensación de agobio, excitación o ansiedad, lo que significa que dichos tranquilizadores no cambian de ningún modo las circunstancias, sino, como ya he mencionado, lo que cambian son las reacciones indeseables a las circunstáncias.

LAS REACCIONES SON ADQUIRIDAS

Las reacciones son adquiridas por hábito o por una situación traumática o un acontecimiento desagradable inesperado que provoca un estado de shock.

Maxwell mencionaba en este capítulo el experimento que  puso en práctica Pavlov y que logró “acondicionar” a un perro a que salivase al oír el sonido de una campanilla, agitándola precisamente segundos antes de alimentar a dicho animal.

Este célebre sabio repitió este proceso multitud de veces.

Primero, el repiqueteo de la campanilla.

Unos segundos después, la aparición de la comida.

El perro “aprendió” a reaccionar al tañido de la campanilla salivando poco antes de que le fuera dado el alimento.

Originalmente, la respuesta formó el sentido.

El repiqueteo de la campanilla significaba que se aproximaba el momento de recibir la comida y el perro salivaba disponiéndose a comérsela.

No obstante, luego que el proceso se repitió numerosas veces, el perro continuó salivando cada vez que oía tocar una campanilla, estuvieran o no dispuestas las personas que le servían a traerle, en seguida, el alimento.

El perro había llegado a convertirse en un sujeto “condicionado” a la salivación mediante el simple tañido de la campanilla.

Su respuesta no tenía sentido y no servía a ningún buen propósito, pero continuó reaccionando del mismo modo a causa del hábito.

También Maxwell menciona en este capítulo cómo es que reaccionamos de forma inmediata cuando oímos el sonido de nuestro teléfono y lo tenemos apartado de nuestro cuerpo para atender la llamada de inmediato, aunque nos hubiéramos propuesto sentarnos a leer cómodamente en un sillón durante un buen rato.

De diferente modo, pero también reaccionan de forma indeseable muchas personas que fueron educadas en sus primeros años de vida, a no confiar en personas extrañas o andarse con mucho cuidado en lugares dónde haya multitud de personas o al contrario, en lugares solitarios.

El reposo forma una pantalla psíquica produciendo un tranquilizador

Cómo crear tus propios tranquilizadores
Cómo crear tus propios tranquilizadores

La solución que nos propone Maxwell Maltz como propio tranquilizador sin tener que recurrir a fármacos ni drogas es que  procuremos ver claramente en nuestro cerebro el hecho de que nuestras emociones perturbadoras –la ira, la hostilidad, el miedo, la angustia, y la inseguridad- son producidas por nuestras propias reacciones y no por respuestas externas.

Reacción significa tensión.

Carencia de respuesta, indica reposo.

Ha sido comprobado mediante experimentos científicos de laboratorio que una persona no puede sentir en absoluto ira, temor, angustia, inseguridad, etc., en tanto los músculos permanecen en perfecto reposo.

Todo ello representa, en esencia, a nuestros propios sentimientos.

La tensión muscular “dispone a la acción” o, para decirlo con otras palabras, “nos prepara para que respondamos”.

La relajación de los músculos produce “el reposo mental” o “una pacífica actitud de calma”.

De tal modo, la relajación constituye nuestro más apropiado tranquilizador natural y forma o construye una pantalla psíquica o una sombrilla que nos separa de los estímulos perturbadores.

El descanso físico, como ya he mencionado, sirve de poderoso desinhibidor.

Según vimos en el capítulo anterior, la inhibición es sólo el resultado del exceso de la retroacción negativa, o mejor aún, nuestra super-reacción a la retroacción negativa.

La relajación indica que no hay reacción.

Por consiguiente, con la práctica diaria del reposo, una persona no es que sólo aprenda  a desinhibirse, sino también a proveerse del tranquilizador que elabora su propia naturaleza y la cual debe acompañar al sujeto en cada una de sus cotidianas actividades.

Protégete, pues, de los diversos estímulos perturbadores procurando mantenerte en permanente actitud de reposo.

Constrúyete en tu propio cerebro una “sala de reposo”

Cómo crear tus propios tranquilizadores
Cómo crear tus propios tranquilizadores

“Los hombres buscan diversos lugares a donde poder retirarse: casas en el campo, en las playas y en las montañas y tú estás demasiado acostumbrado a desear tales cosas”, decía Marco Aurelio. “Más ello es sólo una muestra del carácter de los hombres más comunes, porque está en tu poder el que puedas retirarte dentro de ti mismo.

Porque no hay nada que nos calme y libere mejor de nuestras inquietudes cuando el hombre se retira dentro de su propia alma, particularmente cuando siente dentro de él tales ideas que al mirarse dentro de sí se halla inmediatamente en perfecta calma y Maxwell podía afirmar que la tranquilidad no es otra cosa que el buen ordenamiento de la mente.

“Busca tu retiro constantemente en ti mismo y renuévate…” (Meditaciones de Marco Aurelio).

En los últimos días de la II Guerra Mundial alguien, en tono de comentario, dijo al Presidente Harry Truman que parecía haber soportado la presión y la tirantez del poder mejor que ningún otro de los presidentes anteriores; que las funciones que había desempeñado no parecían haberle “envejecido” o minado la vitalidad, y que ello resultaba bastante notable teniendo en cuenta, sobre todo, los diversos y tremendos problemas a que tuvo que enfrentarse como presidente de tiempos de guerra…

A lo cual Truman contestó: “Tengo una cueva de zorro en mi mente”.

Prosiguió diciendo que lo mismo que el soldado se refugia en su chabola para protegerse, descansar y recuperarse, él también se retiraba periódicamente a su propia chabola mental donde no permitía que nada le molestase.

La Cámara de liberación de presiones

Cómo crear tus propios tranquilizadores
Cómo crear tus propios tranquilizadores

Es muy importante tomar consciencia que que cada uno de nosotros necesitamos un compartimiento tranquilo dentro de nuestra propia mente,  igual a las profundidades del mar que nunca son perturbadas por el oleaje ni el movimiento de las aguas, aunque éstas, estén agitadas en la superficie,

Este calmado espacio mental, que nos podemos  construir con la propia imaginación, opera como una cámara de liberación de las presiones mentales y emotivas.

Ésta cámara,  libera al sujeto de las tensiones, las preocupaciones, las violencias y los esfuerzos, la refresca y le capacita para retornarle a su trabajo cotidiano y a acoplarse mejor con el mundo.

Ya que sin lugar a dudas, todos  poseemos algún centro calmado dentro de nosotros, el cual nunca siente las perturbaciones y es inamovible lo mismo que el punto matemático del centro exacto de la rueda que permanece estacionario, lo que necesitamos, es hallar este centro lleno de paz, que existe dentro de nosotros, y retirarnos al mismo con el objeto de descansar, recuperarnos y renovar nuestro vigor.

La receta más valiosa que daba el Doctor Maxwell a sus pacientes para que consiguieran siempre que lo sintieran necesario retornar a ese centro lleno de calma balsámica era que se construyeran en la imaginación un pequeño gabinete mental donde se encuentren elementos que contribuyan a dicho descanso y al refrescamiento de la persona como por ejemplo un  cuadro con hermosos paisajes del gusto de la persona o si gusta de poemas favoritos, visualizar también las paredes de dicho gabinete pintadas con colores que produzcan placer pero deberían seleccionarse entre los que mayor grado contribuyen al logro del reposo: azul, gris claro, dorado, amarillo.

El lugar de retiro debe imaginarse sencillo y con muebles simples y sin distracciones.  Muy limpio y  en perfecto orden.

La simplicidad, la calma y la belleza constituyen las claves definitivas para el logro del objetivo deseado.

Al través de la pequeña ventana, el individuo puede imaginarse que puede contemplar una hermosa playa y que las olas ruedan de allá para acá y de aquí para allí, aunque no las puede oír ya que el pequeño gabinete de retiro está muy tranquilo y es muy silencioso.

Si se pone mucho cuidado en la construcción de dicho gabinete imaginativo y  trata de mostrarse profundamente familiar con cada uno de los detalles, Maxwell asegura que el resultado es cómo el de disfrutar de unas pequeñas vacaciones cada vez que se utiliza este recurso propio y tranquilizador.

 

El consejo de Maxwell es que se utilice siempre que uno se sienta en tensión, con prisa o  lleno de ansiedad, ya que en cuestión de segundos uno puede retirarse a dicho gabinete donde reina la calma y en  un espacio muy corto de tiempo uno puede ser recompensado con creces por lo que jamás será un tiempo perdido sino invertido para el propio beneficio.

Solo hay que decirse mentalmente: “Voy a descansar un momento en mi tranquilo gabinete”.

Luego, procurar vernos en nuestra imaginación cómo subimos las escaleras que nos conducen a dicha habitación, diciéndonos: “Ahora estoy subiendo las escaleras; ya abro la habitación…

Bien; ya me encuentro adentro del gabinete”.

Luego, debemos procurarnos de tomar nota imaginativamente de todos los detalles de quietud y de descanso que hay en el mismo y  vernos sentándonos en nuestro sillón favorito, en maravilloso descanso y en paz con todo el mundo.

La habitación es segura.

Nadie nos puede tocar mientras estamos allí.

No existe, pues, nada por qué preocuparnos.

Dejamos nuestras preocupaciones al pie de la escalera.

Aquí no hay decisiones que adoptar ni nada que nos dé prisa ni nos moleste.

Todos necesitamos cierta dosis de “escapismo”

Cómo crear tus propios tranquilizadores
Cómo crear tus propios tranquilizadores

A esto que le llamamos “escapismo”, también se lo podemos llamar al sueño, al paraguas que utilizamos para protegernos de la lluvia o al sol o a la casa que nos cobija,  también se lo podemos llamar a la  decisión de tomarnos  unas vacaciones ya que nuestro sistema nervioso necesita de cierta dosis de escapismo para liberarnos y protegernos del continuo bombardeo de estímulos externos y vaciarnos de las escenas rutinarias, obligaciones y responsabilidades porque como escribía Maxwell en su libro, “todo ello tenemos que enviarlo de vez en cuando al viento o al mismísimo diablo”.

Es por ello que nuestra alma y nuestro cuerpo necesitan del mencionado gabinete de descanso, un gabinete en donde pueda recuperar y proteger cada pedazo de ellos exactamente lo mismo que nuestro cuerpo físico necesita de una casa real por razones idénticas.

El gabinete mental ofrece a nuestro sistema nervioso un breve descanso cada  vez que lo visualicemos.

Por un momento podemos vaciarnos de todas nuestras obligaciones de trabajo, de responsabilidades, decisiones y presiones, y todo ello mandarlo mentalmente al viento, mediante el sencillo procedimiento de retirarnos a nuestra “cámara” de reposo.

Los cuadros mentales impresionan al mecanismo automático mucho mejor que las palabras.

Cómo crear tus propios tranquilizadores
Cómo crear tus propios tranquilizadores

Los cuadros mentales impresionan al mecanismo automático mucho mejor que las palabras, especialmente si esos cuadros contienen un fuerte sentido simbólico.

Mucha gente suele irse a dormir cargada de preocupaciones cuando lo mejor sería que fuese a descansar, mental y emocionalmente, porque está intentando todavía hacer algo acerca de una situación determinada a una hora en que “el hacer” es absolutamente impropio.

 

El insomnio y la rudeza son producidos frecuentemente por las emociones no superadas que el sujeto lleva aún consigo.

Si durante todo el día hemos estado necesitando diversos tipos de organización mental y emotiva,  es necesario que cambiemos nuestro humor y nuestra disposición mental cuando vayamos a tratar con otras personas para no cometer el error de mostrarnos de forma indeseable.

Hacer el esfuerzo de sonreír durante 5 segundos para mejorar el estado emocional antes de tratar con otras personas o atender una llamada telefónica es otro gran consejo a tomar en cuenta si queremos evitar problemas.

Las emociones no superadas como causa de accidentes

También hay suficientes investigaciones que demuestran que las emociones no superadas son causa de accidentes, es decir, si una persona se pone al volante después de haber tenido una discusión o haber recibido una noticia desagradable, tiene más probabilidades de sufrir un accidente.

Una emoción no superada puede venir de un mal sueño nocturno, que aunque haya sido simplemente un sueño, deja la emoción de desagrado grabada.

El estado de temor también queda latente en nuestros ánimos aunque ya no hayan motivos para temer a nada, pero la buena noticia es que los estado de calma, serenidad, amistad, amor, paz, quietud y calma también son emociones que podemos prolongar.

El Doctor Maxwell practicaba los periodos de reposo antes de intervenir quirúrgicamente a sus pacientes dado el grado de concentración, calma y autodominio que se requiere para obtener el resultado deseado, entendiendo lo desastroso que sería operar en un estado de prisa, agresividad o inmerso en preocupaciones de carácter personal y una vez finalizada la intervención, volvía a dedicar un pequeño espacio de tiempo para liberarse de la tensión acumulada y poder estar en perfecto estado ya fuera para atender en consulta a uno de sus pacientes o para asistir a una actividad social.

 

 Tus propias sombrillas psíquicas

Cómo crear tus propios tranquilizadores
Cómo crear tus propios tranquilizadores

Llegados a este punto, espero que te hay quedado claro que tú puedes hacerte tus propias sombrillas psíquicas que te sirvan de pantalla para alejarte de estímulos perturbadores y que te proporcionen paz de espíritu y  puedas desempeñarte mejor en la vida.

Tienes que tomar consciencia y tener siempre en mente que el estar tranquilo o perturbado, temeroso o en equilibrio, no es por algo externo a ti sino en como tú reaccionas o respondes.

Marco Aurelio dijo:“Sé como el promontorio sobre el que las olas rompen continuamente, pero ten en cuenta que aquél permanece firme y detiene la furia de las aguas que se abaten a su alrededor”.

Es de vital importancia ignorar totalmente las situaciones adversas que se produzcan en nuestro ambiente para que podamos sentirnos en perfecto equilibrio.

Y, como seres que estamos aquí para perseguir determinados objetivos, no debemos jamás de dejar de actuar moviéndonos hacia ellos, respondiendo y reaccionando de forma que nos ayude a llegar a la meta deseada.

Prescott Lecky decía: “Debemos mantener la misma actitud sean como fueren los cambios que se produzcan en el ambiente”.

 

 

Cesa de luchar con “los hombres de paja”

La expresión de “deja de luchar con los hombres de paja” viene de las preocupaciones, inseguridades y tensiones que tenemos como hábito los seres humanos por responder a algo que solo existe en nuestra imaginación y reaccionamos como si fueran reales y ya sabemos que nuestro sistema nervioso reacciona de igual modo ante una experiencia real o que sólo vive en nuestra imaginación.

 

“El no hacer nada” es la respuesta apropiada a un problema inexistente.

La tranquilidad se conquista cuando se toma la decisión de no responder a algo perturbador.

La ignorancia total, vivir emotivamente el presente y analizar el ambiente respondiendo en forma espontánea, prestando atención sólo a lo que se está haciendo en el momento,  permite responder de forma apropiada y evitar lo falso y reaccionar a un ambiente ficticio.

 

El primer marco de ayuda

El primer marco de ayuda es llevar constantemente consigo estas ideas:

Cualquier conmoción interna –o sea, lo opuesto a la tranquilidad- se produce, casi siempre, debido a una super-respuesta, esto es, a una “reacción de alarma” demasiado sensible.

Ahora bien, cuando el sujeto crea dentro de sí un “tranquilizador” –una pantalla psíquica entre el ser interno y los estímulos perturbadores- y se ejercita en “la no respuesta”, “deja siempre que el teléfono continúe sonando”.

El individuo, mediante este procedimiento, cura sus viejos hábitos de “super- reacción”, y extingue los viejos reflejos condicionados, cuando practica el hábito de “dejar hacer” o “dejar pasar”, el cual es automático y consiste en la respuesta inconsciente.

El reposo constituye nuestro propio “tranquilizador” natural.

Ahora bien, el reposo estriba en la carencia de reacción.

Aprende, pues, a conquistar el reposo físico mediante la práctica cotidiana.

Luego, cuando necesites practicar la carencia de reacción en las actividades diarias “haz precisamente lo que estás haciendo” en tanto descansas.

Emplea la técnica del “gabinete de reposo” mental como tu tranquilizador cotidiano con el objeto de tonalizar tus reacciones nerviosas y de limpiar tu mecanismo emocional de las emociones que cargas contigo y que resultarían inadecuadas en cualquier nueva situación con que tengas que enfrentarte.

Cesa de producirte espantos de muerte con tus propias figuraciones.

No continúes luchando contra los hombres de paja o las fantasmagorías.

Responde emocionalmente a lo que es en realidad, aquí y ahora, e ignora el resto de las cosas.

EJERCICIO PRACTICO

Produce en tu imaginación un vívido grabado mental de tu propia persona en el que te veas sentado pacíficamente, en completa quietud, dejando que suene el timbre del teléfono.

Luego, procura “transportar contigo” en tus actividades diarias esta misma actitud llena de paz, inamovible y equilibrada, mediante el procedimiento de evocar el grabado mental descrito.

Díte: “Voy a dejar que suene el teléfono”, en cualquier momento que estés tentado de “obedecer” o responder a alguna alarma de temor o de ansiedad.

Inmediatamente después, emplea tu imaginación en los ejercicios correspondientes a las diversas situaciones en que encuentres necesario el uso de la “carencia de reacción”: imagínate , entonces, sentado pacíficamente y sin hacer ningún movimiento mientras un colega tuyo disparata y sueña.

Visualízate  cumpliendo tus tareas diarias una por una, y todo ello con calma, mesura y sin prisa alguna, independientemente de las presiones propias con que trates de apresar un día lleno de actividad febril.

Visualízate  manteniendo la misma constante y estable compostura a pesar de las diversas “alarmas de la prisa” y las “alarmas de presión” que puedan presentársete en el ambiente.

Visualízate  en las diversas situaciones que te llegaban a irritar en el pasado, pero ten en cuenta que HOY debes quedarte guardando una sola compostura llena de calma y de equilibrio, y que no vas a  intentar responder a nada que te perturbe.

El termostato espiritual

Sabrás que tu cuerpo físico posee un termostato interno auto-construido y que  es un servo- mecanismo que mantiene constantemente tu temperatura interna a treinta y seis grados y medio y jamás tiene en cuenta la temperatura que reina en el ambiente, es decir independientemente de si la  temperatura exterior sea muy alta o muy baja, tu cuerpo sigue manteniendo su propia temperatura, pues del mismo modo tú y todos los seres humanos, poseemos un termostato espiritual interno construido por nosotros mismos y que nos capacita para que podamos mantener un clima y atmósfera emocionales constantes a pesar del tiempo emocional en el que nos encontremos y es exactamente el que te he descrito en el resumen de este capítulo.

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